Agrupación La Dignidad Rebelde

En la lucha por el cambio social

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Sembrar la palabra

Posted by ladignidadrebelde en julio 24, 2006

SEMBRAR LA PALABRA, ORGANIZAR LA PALABRA Y LUCHAR POR LA PALABRA
UNA EXPERIENCIA DE EDUCACIÓN POPULAR CON NIÑAS Y NIÑOS EN LA VILLA 31 (BIS) DE RETIRO – ARGENTINA
 
VAMOS ANDANDO
Por todos los chicos que sueñan y cantan.
Por todos los chicos que esperan.
Por los que recuerdan.
Por todos aquellos que un día
despertaron solos
en un mundo extraño.
Por la mano tierna que busca otra mano
y que no la encuentra.
Por los grandes ojos que aprenden la angustia
de las madrugadas.
Por los cuentos de hadas
Que ya nadie cuenta.
Por los solitarios de las calles tristes.
Por los que se quedan de pronto en silencio
mirando una puerta
junto a una ventana
Y hay una pelota olvidada y quieta.
Y hay una muñeca dormida en la falda.
Por los que interrogan con cada mirada
a la vieja abuela
o a la dulce hermana.
Por los que conversan con mamá en secreto
y le intentan juegos
como si estuviera,
o se ponen serios y dicen las cosas
que papá diría.
Por los que recorren semana a semana
un itinerario
de muros hostiles, de gestos extraños,
con una sonrisa que tiembla en los labios
y aplastan la ñata contra un vidrio helado
contra un duro vidrio que sólo atraviesan
las voces del alma,
la luz de los ojos que encuentran otros ojos,
la palabra viva que enciende y renueva
su flor, su esperanza.
Por todos los chicos que sueñan y cantan.
Por todos los chicos que buscan de noche una estrella
en el alto cielo.
Por todos los chicos que esperan
La hora del sol.
Por todos ustedes … SEGUIMOS ANDANDO.
 
Poema escrito por un detenido-desaparecido durante la dictadura militar Argentina (1976-1983)

 

PRESENTACIÓN

Cuentan los “viejos” cumpas de la Agrupación La Dignidad Rebelde que esta organización popular nació en y por el Pueblo.

Al poco tiempo de empezar a dar sus primeros pasos murió para volver a nacer. Esto sucedió cuando un día comenzó a recorrer las calles y los pasillos de barro y piedra de la villa de Retiro.

Cuentan que en la villa buscando fueguitos para calentarse, y entonces vivir, encontró las llamitas de un montón de niñas y niños. Con sus chispas han incendiado el alma de la Agrupación La Dignidad Rebelde.

Cuentan que desde ese día los Rebeldes no dejaron de galopar por los caminos de la lucha y la resistencia.

Cuentan que en ese andar de la mano de los niños y las niñas aprendieron a pensar y sentir que una sociedad igualitaria, libre y justa no sólo  es posible sino necesaria.

Una sociedad linda, buena, humanizada donde los abuelos y las abuelas les cuenten a los niños y a las niñas todos sus sueños cumplidos; y donde los más pequeños compartan con los grandes sus proyectos.

Son los sueños todavía los que nos pellizcan en nuestro quehacer. Sueños reales y eternos que nos dan la esperanza de construir un mundo donde los niños y las niñas puedan vivir su infancia y adolescencia con dignidad.

Sueños despiertos son los que se cumplen. Y se cumplen si vamos juntos tras él. Cuantos más tengamos el mismo sueño, más pronto se va a cumplir. Cuantos más nos contagiemos ese sueño más estará presente. Más lo tendremos cerca y más se lo podremos contagiar a otros que no los sueñan todavía.

La Agrupación La Dignidad nació hace algunos añitos junto a los sueños de los explotados, los cabecitas negras, los oprimidos, los grasas, los marginados, los villeros.

Durante esos años se ha hecho del trabajo popular en el Barrio Ferroviario de la villa 31 (bis) en Retiro, un objeto de reflexión permanente; permitiendo ir avanzando frente a los obstáculos que se fueron anteponiendo.

Este texto es la palabra de una experiencia de una organización popular que encontró un lugar en el mundo junto a los locos bajitos.

El propósito del documento es sistematizar una experiencia de Educación Popular con niños y niñas en un lugar donde el Señor Poder sólo siembra desocupación, analfabetismo, enfermedades, violencia, hambre y miseria.

Asimismo se busca develar a partir de la práctica política-educativa las  herramientas conceptuales que sustentan el trabajo de base.

Contar esta experiencia de Educación Popular de la Agrupación La Dignidad Rebelde es como mirarse al espejo, pero este no sólo ve el presente sino también el pasado. Los rasgos de hoy, vienen de ayer. Mirarse al espejo es  reconocer la historia que se ha construido. Por eso otro de los objetivos que se pretenden es reconstruir la memoria del trabajo de base desde sus primeros años hasta nuestros días.

Las reflexiones que puedan sacarse del quehacer histórico de la Agrupación La Dignidad Rebelde pretenden ser un nuevo punto de partida que ayude a pararse mejor en el presente y ser un desafío para seguir mejorando el  trabajo de base en la villa de Retiro.

Un Alto antes de seguir. “Sembrar la palabra, organizar la palabra y luchar por la palabra” ha sido escrito por dos cumpas de la Agrupación La Agrupación La Dignidad Rebelde. Por lo que ha sido hecho con toda la objetividad que su subjetividad le indicaba.  

Un Segundo Alto. La experiencia de Educación Popular con niños y niñas en la villa (bis) de Retiro que ha de contarse esta “viva”. Por lo tanto, el texto que presentamos también lo está. Sería lindo que lo podamos reescribir con otros cazadores de Utopías.

Un Tercer Alto. ¡Qué lo disfruten! 

Su y Mono

 

CONTEXTO SOCIAL DE LAS PRÁCTICAS POLÍTICO-PEDAGÓGICAS.
Lectura del Mundo
Antes que nada, antes de empezar esta historia sería bueno que podamos contar la lectura que hace la Agrupación La Dignidad Rebelde respecto del mundo, de la sociedad, en la que toditos y toditas estamos viviendo.“Lectura del mundo que implica una toma de posición. Con posición tomada, no dejamos de re-leer el mundo; una lectura es siempre desde una posición, son procesos simultáneos y retroalimentarios.”

¿Y cómo es el mundo que vemos a nuestro alrededor? Es un mundo donde rige el capitalista. El capitalismo es un sistema social que organiza las relaciones de los seres humanos entre sí y con la naturaleza y las institucionaliza.

En el capitalismo, existen los que tienen y los que no tienen. Unos menos tienen muchito dinero, fábricas, comercios, campos, y tantas otras cosas. Los más, tienen poquitas cosas, pero tienen saberes y su capacidad corporal de trabajar o fuerza de trabajo.

¿Por qué los que son menos, tienen más, y los que tienen menos son más? ¿Será porque unos saben ahorrar y se esfuerzan mucho, mientras los otros se gastan todo lo que tienen y son unos vagos? No. Los capitalistas tienen grandes riquezas porque desde hace mucho tiempo vienen conquistando, colonizando y explotando a pueblos; saqueando y destruyendo los recursos naturales del Planeta Tierra, y realizando un comercio desigual, ya que cambian materia prima por productos manufacturados.

El capitalismo sobrevive explotando al hombre por el hombre.

Los pueblos no se ponen de acuerdo para que haya unos que dominen y otros sean dominados. Los dominadores ejercen su poder en forma violenta por medio de matanzas, asesinatos, encarcelamientos, violaciones, torturas, robos, etc. Quienes no se adecuan al patrón impuesto por los opresores son reprimidos, discriminados y excluidos, por ser pobre, negro, indígena, inmigrante, mujer, homosexual, viejo, niño , o por rebelarse contra la injusticia.

El sistema social capitalismo deshumaniza. Hombres y mujeres son transformados en objetos, a quienes se les niega la humanidad, la subjetividad, la posibilidad de elegir y de hacer la historia.

En el mundo capitalista, la vida, el amor y la dignidad no tienen ningún sentido. Para los capitalistas sólo importa tener y acumular, a costa de despojar a inmensas mayorías de comida, abrigo, techo, salud, de la vida; destruyendo la diversidad de la naturaleza, el equilibrio con la Pacha Mama, nuestra Madre Tierra.

Dentro de este mundo no podemos dejar de vislumbrar y sentir el imperialismo, sea yankee u otro, que a fin de acaparar mercados y acumular recursos y riquezas para un puñado de capitalistas, no tiene reparos en avanzar ferozmente en el avasallamiento de pueblos enteros; en la destrucción del planeta; en el asesinato premeditado de hombres, mujeres, niños, niñas, jóvenes y ancianos; en la anulación de las más diversas culturas…

Y estamos aquí, en una América latina, pues, que ha dejado atrás un siglo XX, donde nos han maquillado con promesas de progreso, de que un sólo mundo es posible, con anuncios que han dado por muerte a las ideologías, que el libre comercio entre países permitirá generar empleos y trabajos, toda una gran mentira de espejitos de colores. Sólo pobreza, miseria y hambre ha generado los programas económicas capitalistas implementados tanto por dictaduras militares y/o gobiernos autodenominados democráticos.

Avanza el siglo XXI y el Señor Poder sigue destruyendo y robando nuestras riquezas a cambio de sus espejos con brillos.

Aquí al sur del sur, en Argentina, quienes nos gobiernan pretenden conquistarnos con “pan y circo”, con políticas de seducción, que han fraccionado al campo popular, manteniéndose los poderosos en el poder y perpetuando una situación estructural de desigualdad social donde los ricos se siguen enriqueciendo y los pobres siguen siendo cada vez más.

Ante este panorama de sumisión al yugo del poder hegemónico, que nos anula, que no nos deja ser ni hacer, que nos impone una cultura que no nos pertenece, hombres y mujeres de América latina encuentran su existencia resistiendo, como hace más de quinientos años lo vienen haciendo los pueblos originarios. Organizándose y luchando en selvas, bosques y montañas, en tierras áridas, en tierras patagónicas, en las plazas, en las rutas, en las calles capitalinas, en las fábricas recuperadas por los obreros, en las tierras tomadas por los campesinos van caminado por ancho camino niños y niñas, jóvenes y jóvenas, adultos y adultas, ancianos y ancianas.

Como dice el Che “ya se los ve por los caminos un día y otro, a pie, en marchas sin término de cientos de kilómetros, para llegar hasta los “olimpos” gobernantes a recabar sus derechos. Ya se les ve, armados de piedras, de palos, de machetes, en un lado y otro, cada día, ocupando las tierras, afincando sus garfios en las tierras que les pertenecen y defendiéndolas con sus vidas; se les ve, llevando sus cartelones, sus banderas, sus consignas; haciéndolas correr en el viento, por entre las montañas o a lo largo de los llanos. Y esa ola de estremecido rencor, de justicia reclamada, de derecho pisoteado, que se empieza a levantar por entre las tierras de Latinoamérica, esa ola ya no parará más. Esa ola irá creciendo cada día que pase. Porque esa ola la forman los más, los mayoritarios en todos los aspectos, los que acumulan con su trabajo las riquezas, crean los valores, hacen andar las ruedas de la historia y que ahora despiertan del largo sueño embrutecedor a que los sometieron.”

“La Agrupación La Dignidad Rebelde se posiciona desde el lugar de los explotados, los oprimidos y los marginados para leer el mundo y transformarlo en función del proceso histórico y político de construcción de una sociedad igualitaria, libre y justa.”
 

Barrio Ferroviario, Villa 31 (bis).
La problemática social que vive el pueblo latinoamericano tiene, como una de sus expresiones visibles, los asentamientos poblacionales ubicados en las ciudades urbanas, denominados villas “miserias” o villas de “emergencia”.

Las villas constituyen un recorte socio territorial dentro de las grandes urbes, en el que sus pobladores se definen por una pertenencia territorial intralocal.

Podríamos decir que las villas son “ocupaciones irregulares de tierra urbana vacante que: producen tramas urbanas muy irregulares. Es decir no son barrios amanzanados, sino organizados a partir de intrincados pasillos, donde por lo general no pueden pasar vehículos; responden a la suma de prácticas individuales y diferidas en el tiempo a diferencia de otras ocupaciones que son efectuadas planificadamente y en una sola vez; las viviendas son construidas con materiales de desecho, con el tiempo algunos habitantes construyen sus casas de mampostería, aunque, el resultado son siempre viviendas precarias; poseen una alta densidad poblacional; las condiciones habitacionales son de hacinamiento; generalmente cuentan con buena localización, en relación a los centros de producción y consumo, en zonas donde es escasa la tierra; en la Capital Federal se asentaron en tierras de propiedad fiscal; los pobladores las consideraban en sus orígenes un hábitat transitorio hacia un “posible” y anhelado ascenso social; los pobladores son trabajadores poco calificados o informales; sus habitantes son portadores de adscripciones estigmatizantes por parte de la sociedad de su entorno.”  Lic. María Cristina Cravino

La Agrupación La Dignidad Rebelde desarrolla su trabajo de base en la villa de Retiro, Ciudad de Buenos Aires (Argentina).

La villa de Retiro esta ubicada entre los límites de la Estación Terminal de Ómnibus de Retiro, las vías férreas del tren General San Martín, la Av. Presidente Ramón Castillo y la calle N° 12.

Específicamente se realiza el trabajo popular en el Barrio Ferroviario de la Villa 31 (bis) de Retiro. Ferroviario por que su ubicación se encuentra junto a las vías férreas que llegan a las Estaciones de Retiro y 31 (bis) hace referencia a que se encuentra al lado de la histórica “Villa 31” que tiene su origen en la década del 40 por asentamientos de trabajadores, en su mayoría portuarios y ferroviarios.

El crecimiento de las villas, en general, da cuenta del incremento de la pobreza en la década del `90 causada por las políticas acordadas en el Consenso de Washington. Llámense liberalización económica, privatización de las empresas estatales, desregularización del mundo del trabajo y descentralización de los servicios sociales.

En la villa 31 (bis) de Retiro viven aproximadamente 9.000 personas en su mayoría niños y niñas.

En el barrio habitan niñas, niños, jóvenes, adultos, ancianas y ancianos que han llegado a la ciudad de Buenos Aires desde tierras muy lejanas y muy distintas a ésta. Han dejado atrás campos, montañas, valles, pueblos, personas queridas e historias vividas huyendo del hambre, la desesperación, la miseria, el sufrimiento. Aquí han llegado, trayendo sus colores, sus ritmos, sus bailes, sus sabores, sus saberes, sus culturas, sus tonadas, sus lenguas, sus sueños y su memoria. 

La población adulta en general no tiene un trabajo estable y formal; hacen “changas”, son cartoneros, y algunos son beneficiarios del algún plan laboral del gobierno. Aquellos que tienen trabajo, lo tienen en una situación de explotación laboral, con sueldos que no alcanzan para cubrir las necesidades básicas del grupo familiar; las cargas horarias son muy extensas, sin ningún tipo de descanso; además al no estar en blanco no tienen cobertura médica ni social.

Por todas partes, en las casas, las calles y los pasillos, las canchitas, los comedores, hay niños y niñas que andan como bandadas de pájaros. Sin embargo, a diferencia de estos, ellos y ellas no pueden volar libres.

Tienen el poder de modificar su entorno y convertir un palo en un caballo, una caja en un auto, un dibujo en la más bella de las obras de arte. Los niños y las niñas son protagonistas de cuentos de amor, aventura, misterio, suspenso, pero los son en historias ficticias. La realidad se encarga de negarles la posibilidad de ser chicos y chicas.

No pueden vivir su infancia y adolescencia, porque sistemáticamente el sistema capitalista viola sus derechos.

Los niños y las niñas de la villa viven inmersos en múltiples problemáticas: analfabetismo, expulsión del sistema escolar, desnutrición, explotación laboral, drogadicción, alcoholismo, maltrato y discriminación. Todos ellos y ellas están excluidos de sus derechos: a jugar y divertirse, a descansar, a estar bien alimentados, a expresarse y dar su opinión, a recibir amor, a tener una vivienda confortable, a educarse, a poder tener acceso al hospital o una salita de emergencias…

Los niños y las niñas viven en una sociedad adultocéntrica. Toda esta hecha y pensada desde y en función de los adultos. Se les imponen y asumen responsabilidades y roles de adultos. Por ejemplo, muchos chicos y chicas  trabajan, saliendo a recorrer la ciudad juntando cartones y latas, abriendo las puertas de los taxis, mendigando, vendiendo artículos en subtes y trenes. Además de estas modalidades de trabajo infantil, existen otras que las realizan especialmente las niñas, “cargando” con su condición de género. Son ellas quienes trabajan dentro de sus casas, teniendo que cocinar, limpiar la casa y lavar la ropa de toda la familia, o sino quedando a cargo del cuidado de sus hermanitos o mayores.

La vulneración de los derechos del niño y la niña impactan en su crecimiento y desarrollo de tal forma que condicionan el presente de los niños y las niñas, pero también su futuro que es nuestro también.
 

CONTEXTO TEÓRICO DE LAS PRÁCTICAS EDUCATIVAS
En el caminar junto al Pueblo La Agrupación La Dignidad Rebelde ha  dado un lugar muy importante a la formación política-educativa. De alguna manera, esta parte del texto denominada contexto teórico de las prácticas educativas representa una síntesis de muchas experiencias vividas, talleres y encuentros durante cinco años. Son puntos de llegada a los cuales hemos arribado, pero también son nuevos puertos para partir a ríos, mares y océanos llenos de sueños, esperanzas y rabias.    

Conceptualización de la Educación Popular
¡¡¡¡¡¡¡¡Qué desafío poder llegar a conceptualizar qué entiende la Agrupación La Dignidad Rebelde con respecto a la Educación Popular!!!!!!!! No es poca cosa reflexionar en torno a un concepto que ha tenido tanta repercusión en el mundo y, particularmente, en el Tercer Mundo. Educadores, organizaciones populares, intelectuales y otras tantas personas han pasado sus vidas analizando, reflexionando y actuando con relación a la Educación Popular.

¿Por dónde iniciar el camino que ayude a explicar la noción que tiene la Agrupación La Dignidad Rebelde sobre la Educación Popular?

Quizás para empezar podemos señalar algo que salta a primera vista. Se trata de una práctica educativa relacionada con lo popular. No es posible separar en esta denominación los términos educación y popular. Creemos interesante examinar estos dos aspectos sin dividirlos. Para lo cual, vamos a intentar tener una aproximación a la pregunta: ¿qué entendemos por educación?, para luego acercarnos al concepto de popular. Tarea no del todo sencilla, pero que implica un gran desafío que queremos asumir.

La tarea de querer delimitar el concepto de educación, va a tropezar con el hecho de que existen diferentes usos sociales sobre ésta.

Los usos sociales de la educación van a estar íntimamente ligados a la concepción del mundo que tengamos. “Una concepción del mundo implica un conjunto articulado, sistemático y coherente de ideas, conceptos, valores y normas de conducta práctica que guían nuestra vida cotidiana.” Kohan, Néstor y Korol, Claudia

Esta concepción moldea nuestra visión de cómo debe ser la sociedad y de qué lugar juega en ella el ser humano. Por tal motivo, la noción de educación va a estar íntimamente ligada a cómo leamos al mundo y al lugar que le cabe al ser humano en este.

Las sociedades establecen los preceptos doctrinales que han de guiar a las prácticas educativas. Estas ideas no son hechas por la sociedad como un todo, sino que responden a perspectivas e intereses de las clases dominantes para conservar los elementos básicos de la estructura social. Aun así las prácticas educativas se dan en espacios diversos y hasta antagónicos que confrontan por constituirse en discursos pedagógicos hegemónicos. Es decir, en los espacios educativos coexisten componentes que tienden a la conservación de las estructuras y las relaciones sociales, y otros, que tienden a la transformación de la sociedad. 

Por tal motivo, existen fundamentalmente dos usos sociales para la educación: que sea la vía para corregir las disfunciones del sistema socioeconómico imperante, sin intentar modificación alguna, sólo adaptaciones; o que sea un instrumento importante en la transformación y cambio de las relaciones sociales de dominación y las estructuras sociales de opresión.

Un punto muy importante vinculado a la noción de educación es el hecho que ésta es siempre un acto de conocimiento. No hay posibilidad de entender la educación sin percibir que toda práctica educativa es siempre una situación en la cual hay un cierto objeto a ser conocido por sujetos cognoscibles.

La educación es siempre una teoría del conocimiento puesta en práctica. Entonces, una práctica educativa responde a las siguientes preguntas: ¿cómo conocer?, ¿cuál es la compresión sobre el acto de conocer?, ¿conocer para qué?, ¿conocer con quiénes?, ¿conocer en favor de qué?, ¿conocer contra qué?,  ¿conocer a favor de quienes? y ¿conocer contra quiénes?

La pedagogía de la liberación que sustenta nuestras prácticas educativas se fundamenta en una concepción dialéctica del conocimiento, contraria a la tradicional epistemología idealista y positivista.

Uno de los exponentes máximos de la pedagogía liberadora, Paulo Freire, “peregrino de lo obvio”, plantea que “la educación es un acto de conocimiento que implica praxis, reflexión y acción de los seres humanos sobre el mundo para transformarlo.”  Freire, Paulo

La pedagogía freireana concibe el conocimiento como una construcción social, es un proceso y no meramente un producto. “El conocimiento no se transmite; el conocimiento se hace, se rehace a través de la acción transformadora de lo real y a través de la comprensión crítica de la transformación que se ha dado antes o que se puede dar mañana.” Torres, Rosa María Torres

Según la pedagogía tradicional, la práctica educativa consiste en la transmisión de diferentes saberes y valores de generación en generación, en la cual el educador es el transmisor de los conocimientos y el educando es el receptor pasivo.  Para este enfoque, el objetivo de la educación es adaptar y acostumbrar al individuo a la sociedad en que vive, formándolo para que se incorpore al “mercado” laboral a fin de asegurar y dar continuidad a la formación socio-económica vigente.

Hasta aquí hemos analizado el término de educación, queriendo destacar la intencionalidad pedagógica de la educación popular.

Ahora analizaremos el otro término en cuestión: popular. Considerando que éste es el elemento específico de la educación popular.

Cuando hablamos de popular hacemos referencia a un sujeto colectivo: los oprimidos.
La opresión aparece en la sociedad a través de diferentes relaciones de dominación: opresión de la mujer por el hombre; del niño o la niña por el adulto; de los trabajadores por los patrones, etc.

La opresión la ejercen las clases opresoras que someten a las clases oprimidas, al despojo del tener: alimentación, trabajo, techo, tierra, salud…. Se trata en definitiva de una negación del derecho a la vida. Negando el derecho a vivir, todos los demás derechos caen. ¿De qué libertad nos hablan, cuando la experiencia concreta de cada día niega en los barrios un plato de comida para los niños y las niñas, una cama para dormir, ropa para vestirse, un salario digno para los papás de los chicos y las chicas? ¿Acaso de esa libertad que nos atribuyen idealmente a cada uno de nosotros y nosotras?

Junto con los elementos básicos para la vida, también a las clases oprimidas se les niega el saber que pasa por la “prohibición” del acceso a la escuela, en la “expulsión” del sistema educativo, pero fundamentalmente por el desprecio de las clases opresoras a los valores, a las culturas, al “saber hecho de experiencia” del pueblo. Negación que tiene que ver con una de las características de la acción conquistadora de los opresores: la invasión cultural. Esta consiste en la “penetración que hacen los invasores en el contexto social de los invadidos, imponiendo a éstos su visión del mundo, en la medida misma en que frenan su creatividad, inhibiendo su expansión.”  Freire, Paulo.

La función principal de la invasión cultural radica en imponer la lógica del pensar de los opresores a los oprimidos, en lugar de la suya propia.

La ideología dominante, perteneciente a las clases dominantes, se construye y recrea en la vida cotidiana. A través de ella se interiorizan los valores culturales propios de los opresores y se domestica a los oprimidos. Pero la clase opresora no sólo realiza una invasión cultural, sino que también saquea al oprimido de su cultura, su memoria; destruyéndola, fragmentándola y/o incorporando elementos propios del pueblo a la cultura opresora.

Además de negarles el tener y el saber a las clases populares se les impide desarrollar su hacer, es decir su propia praxis social. Esto se ve plasmado a través del monopolio de la violencia ejercida por los opresores que matan, reprimen, persiguen y encarcelan a los luchadores sociales.

“Las clases opresoras no sólo impiden la organización del pueblo como clase capaz de iniciar un amplio proceso de transformaciones sociales sino que intervienen directamente en los modos de organización del pueblo, tratando que toda organización popular no sea una organización de clase, o por lo menos no pase de una organización vacía y “bajo control” (los sindicatos reinvicadores de privilegios “neo-capitalistas” son un ejemplo de eso).”  Barreiro, Julio

Las distintas formas de opresión del “tener”, “saber”, “hacer” tienen como corolario la expulsión de las clases oprimidas de las instancias de “poder”. “El pueblo no delibera ni gobierna sino es a través de sus representantes” dice la Constitución de la República Argentina. El poder está en manos y al servicio de los opresores, quienes niegan todo espacio de participación popular que implique una disputa de su situación de dominación.

En definitiva la opresión consiste en la negación de lo popular, de todo aquello que pertenece al pueblo, a las clases populares.

Este acercamiento al término popular viene a consecuencia de entender que la educación es popular en la medida de que su práctica – en su opción, sus contendidos, sus objetivos – contribuye a que las clases populares vayan encontrando y/o reconociendo la comprensión de ser “seres para sí”.

Tomando estos elementos que fuimos analizando, es que los cumpas de la Agrupación La Dignidad Rebelde entienden a la Educación Popular “como un proceso de conocimiento (enseñanza-aprendizaje) colectivo (educadores-educandos) en forma de diálogo (horizontal y participativo) desde una opción por las clases populares, para que con ellas, a través de una acción organizada, se logre romper con las relaciones sociales de dominación con el objetivo de construir una sociedad igualitaria, libre y justa. Educación Popular que sea una instrumento, para la construcción de Poder Popular, en el proceso de las luchas sociales” .

No podemos hablar de una práctica de Educación Popular que no esté enmarcada dentro de una práctica política liberadora y aportando a este accionar.

Concepción del ser humano y del mundo desde la Educación Popular                      Toda práctica educativa liberadora, nos dice Paulo Freire, debe ir precedida de una concepción del ser humano, a partir de una situación existencial concreta, un aquí (lugar) y un ahora (tiempo) de la persona. No podemos pensar en una educación que conciba al ser humano en forma abstracta, ahistórica, desligada del mundo, así como tampoco que niegue al mundo como una realidad ausente de los seres humanos. 

El ser humano no es sólo un ser en el mundo; es sobre todo, un ser con el mundo. No podríamos concebir un mundo sin personas, ni personas sin mundo. Sin seres humanos el mundo no tendría sentido, ya que el mundo está constituido por un conjunto de relaciones, y sólo las personas son capaces de captar esas relaciones como seres inteligentes; sólo el ser humano puede establecer nuevas relaciones en el mundo y con él; sólo por la acción de las personas el mundo se transforma, se dinamiza y se crea. Existe una comunión entre el ser humano y el mundo.

Como seres inconclusos, las personas no son, sino que se van haciendo en su accionar-reflexivo. La capacidad de acción y reflexión, propias del ser humano, están condicionadas por el mundo, por la realidad, que también es inacabada.

Así como no hay seres humanos sin mundo, ni mundo sin seres humanos, no puede haber acción y reflexión fuera de la relación hombre/mujer-realidad. Es en la relación del ser humano con el mundo, que desarrollamos nuestro accionar-reflexivo. Transformamos al mundo, y al hacerlo condicionamos nuestra acción y reflexión.

De acuerdo a como se establezcan estas relaciones es que las personas pueden tener o no condiciones objetivas para el ejercicio de una vida más humana.

La existencia humana radica en la búsqueda de su realización en la humanidad. La vocación de las personas de realizar una tarea de humanización, se contrapone a la deshumanización. “Esta última constituye una distorsión posible en la historia pero no es su vocación histórica. Si admitiéramos que la deshumanización es vocación histórica de los seres humanos, nada nos quedaría por hacer sino adoptar una actitud cínica o de total desespero.”  Freire, Paulo.

La humanización es consecuencia de una praxis liberadora que va en búsqueda de una sociedad donde los pueblos son sujetos creadores de su destino histórico. La vocación de los pueblos es la de “ser más” libres. “Libertad que no es sólo una capacidad (aspecto ontológico) y un derecho radical (aspecto jurídico), sino que es además una situación personal y social de madurez que hace concretamente posible el ejercicio de esa capacidad y de ese derecho.”   Echeverría, J. Javier.

“La vocación del ser humano de ser sujeto y no objeto, sólo podrá desarrollarla en la medida en que, reflexionando sobre sus condiciones tempo-espaciales, se inserte en ellas, críticamente.”  Freire, Paulo.

En la búsqueda de su perfección el ser humano se educa. El hombre y la mujer deben ser sujetos de su educación. No pueden ser objeto de ésta.
 

Dimensión política de la Educación Popular                                                               Las prácticas de educación popular están fundamentadas en una lectura del mundo a través de la cual se constata e interpreta la realidad social.

La naturaleza política de la educación popular radica en una toma de posición con respecto al contexto en que vivimos. Este posicionamiento supone para la Agrupación La Dignidad Rebelde reconocer e interpretar que “la estructura sobre la que se organiza y funciona la sociedad se basa en el egoísmo, la acumulación material, la opresión y la explotación del ser humano por el ser humano; nos mantiene esclavos de un sistema económico capitalista donde la propiedad privada vale más que la vida, el dinero transforma al amor en una mercancía y la dignidad es comprada con unas migajas por el Señor Poder.”  
A partir de reconocer una situación estructural de opresión, la práctica de la educación popular se fundamenta en “una pedagogía que haga de la opresión y sus causas el objeto de reflexión de los oprimidos, de lo que resultará el compromiso necesario para su lucha por la liberación, en la cual esta pedagogía se hará y rehará.”  Freire, Paulo.

Aunque Paulo Freire nos dijo, nos dice, atención con respecto a cierta posición ingenua que concibe a la educación como una palanca de transformación de la sociedad. Es decir, la educación no cambia al mundo; la educación cambia a las personas; por lo tanto, las personas a través de una práctica política organizada cambian al mundo.

“Una educación popular que no sea instrumento para que el pueblo se organice y movilice para establecer un nuevo sistema de relaciones sociales, sirve sólo para que los sistemas opresores permanezcan en nuestras sociedades.” Barreiro, Julio.

La politicidad de la educación no permite concebirla como neutra. Cuando se pretende presentar a la educación como apolítica, justificando que ésta ha de ser únicamente técnica o científica, se práctica de hecho una opción: la indiferencia y, en consecuencia, el sometimiento a una realidad deshumanizada.

La dimensión política de la Educación Popular se expresa también en el tipo de vínculo que se da entre el educador y el educando, y entre ellos y el objeto de conocimiento. Esto tiene que ver con las relaciones de poder que se dan en el vínculo pedagógico entre el educador y el educando.

En la visión “bancaria” de la educación, el educador asume el rol de quien sabe, y debe, por lo tanto, enseñar al educando que no sabe. “Si el educador es quien sabe, y si los educandos son los ignorantes, le cabe, entonces, al primero, dar, entregar, llevar, transmitir su saber a los segundos.” Freire, Paulo.

 Así, la educación se convierte en un “acto de depositar”, donde el educador es quien “deposita” conocimientos y los educandos son los “depositarios”. La educación se concibe como una práctica acumulativa de saber.

En la educación bancaria no sólo se donan los conocimientos que el educador posee, sino que éste define el contenido programático de la educación. 

Al negar a los educandos la capacidad de crear, actuar, pensar, obstruye el quehacer de los seres humanos como sujetos activos, críticos, soñadores y rebeldes. La educación bancaria proyecta una ignorancia absoluta sobre los otros. En esta relación pedagógica, se mantiene la contradicción entre el educador del educando y el educando del educador.
Existe una negación de la educación y del conocimiento como proceso de búsqueda. No hay objeto de conocimiento a ser conocido, sino que hay una memorización de lo narrado por el educador.  

A través de la educación bancaria se construyen y rehacen relaciones sociales de dominación que se reproducen en los diferentes ámbitos de la vida cotidiana. 

Desde una concepción educativa liberadora, el educador asume su rol en concordancia con su comprensión político-ideológica del acto de conocer. Un educador popular abraza lo que Freire denominó “radicalidad democrática-revolucionaria”. “Esto significa que desde el punto de vista de la educación como acto de conocimiento, los educadores populares debemos siempre partir de los niveles de comprensión de los educandos, de la comprensión de su medio, de la observación de su realidad, de la expresión que las propias masas populares tienen de su realidad, para luego, con ellos, ir avanzando y transformando en rigurosidad científica lo que era, en el punto de partida, sentido común.” Torres, Rosa María Torres 

El educador mediatizado por el objeto de conocimiento, problematiza sobre él mismo, estableciendo un diálogo con los educandos. El diálogo no es mero intercambio de ideas y mucho menos la polémica por imponer la “verdad”, puesto que no se trata de conquistarse unos a otros, sino de vencer juntos a la estructura social que nos mantiene en una situación de opresión.

La educación liberadora supera la contradicción del educador y el educando. “El educador, al problematizar, “re-admira” el objeto conocido a través de la “ad-miración” de los educandos. Ambos se transforman en sujetos del proceso de conocimiento (enseñaza-aprendizaje). Ahora, ya nadie educa a nadie, así como tampoco nadie se educa a sí mismo, los seres humanos se educan en comunión, y el mundo es el mediador.” Freire, Paulo. 

Al problematizar con la realidad, el educador induce a los educandos a que se piensen a sí mismos en ese contexto y puedan reflexionar en torno a su práctica social para actuar en su vida cotidiana buscando “ser más”, dirigiendo su vida a la humanización de los seres humanos.

Las distintos tipos de vínculos pedagógicos que se dan tanto en la educación “bancaria” como en la educación “problematizadora” muestran como funciona el poder en torno al acto educativo.

La educación bancaria es un instrumento de la clase opresora para el mantenimiento del reino del dinero, la competencia, el egoísmo, la desesperanza, la desmemoria. En forma contraria, la educación problematizadora, responde a la vocación del hombre y la mujer de ser más, de insertarse críticamente en esta sociedad clasista e injusta y transformarla en función de proyecto sin opresores ni oprimidos.

No hay duda entonces para nosotros y nosotras que el educador popular es un militante político en tanto educador, y que como militante político es educador por el propio hecho de ser político. Nuestras prácticas educativas representan una opción política.

Por último, no podemos reducir todo lo político a lo educativo, así como tampoco todo lo educativo a lo político. Cada uno tiene su especificidad, aunque existe una relación dialéctica entre ambos. Pues cuando hablamos de la especificidad de lo político no podemos prohibirle la entrada a la presencia educativa que hay en ella. De la misma manera descubrimos que en la especificidad de lo educativo, no podemos dejar a un costado su dimensión política.

Paulo Freire señala que “lo educativo se centra en el convencimiento y abre la puerta para lo político; la especificidad de lo político se encuentra en la búsqueda del poder, en la búsqueda del vencer para obtener el poder, en la victoria.”

Educación Popular y Concientización                                                                        La Educación Popular se entiende a partir de un contexto de dependencia y dominación. Una de las manifestaciones de esta situación es lo que algunos han dado en llamar “cultura del silencio”. La cultura hegemónica de las clases opresoras ha prohibido la palabra al pueblo.

Las clases opresoras han justificado sus relaciones de dominación por razones de índole natural: “siempre hubo ricos y pobres” y han hecho que las clases oprimidas tomen como verdad esta mentira. De esta forma la conciencia del pueblo es alienada en la medida en que representa la dimensión del ser humano y del mundo de la clase opresora. Es una conciencia imperfecta e incompleta, pues en su reflexión se le escapan muchos fenómenos de la realidad, y la interconexión profunda entre ellos; no hay una visión de la totalidad de la realidad. También la conciencia del pueblo es oprimida porque refleja el mundo del dominador y resulta de un vivir en situación de opresión. Finalmente, podemos decir que la conciencia del pueblo es visceral, ya que implica un bloqueo bio-psíquico del ser humano, de los contenidos de crítica y de oposición a las estructuras y relaciones de opresión.

En estas circunstancias, la educación popular ha ido desarrollándose en el seno de las organizaciones populares con el objeto de desmitificar la cultura dominante en que nos hallamos sumergidos. La educación popular nos permite afrontar la realidad con una mirada crítica, y ser capaces de abordarla para emprender la tarea de la humanización.

Es aquí donde cobra fuerza un concepto que Paulo Freire desarrolló: la concientización. La concientización no es la simple toma de conciencia. Ésta exige una mayor profundización.
Cuando normalmente los seres humanos nos acercamos a la realidad, lo hacemos desde nuestra cotidianidad y habitualidad, y acaba por ser ingenua o mágica. Se trata de una simple opinión que formamos, condicionados por la realidad social que nos impide ver la realidad de las cosas, su razón de ser.

Por lo tanto, es preciso tomar una cierta distancia de esa cotidianidad, para poder tener una mirada crítica y global. Debemos superar el conocimiento místico o mágico de forma tal que podamos alcanzar un conocimiento que nos permita “des-velar” la realidad e ir a la esencia de las cosas, llegar a descubrir la causalidad de los fenómenos que ocurren en el mundo y no solamente sus emergentes. Esto exige una búsqueda, y no la mera transmisión de conocimientos.

Tampoco es cuestión de introducir opresivamente en los educandos la idea de que están en una situación existencial de dominación y que deben rebelarse ante ello. Cuando se intenta convencer a los educandos no se trata de decirles “yo tengo razón” o que “Marx estaba en lo cierto sobre tal tema”, para que aquellos asuman la posición del otro. El convencimiento pasa por conocer juntos, por vencer con el otro las estructuras y relaciones sociales de dominación.

La concientización no es una obra que acaba en la conciencia, ni tampoco algo previo que implique la motivación y la criticidad que llevaría a un impulso de una acción liberadora.
La transformación de de la realidad se hace en la historia y no en la conciencia; no se puede reducir la concientización a una visión lúcida de la realidad. La concientización se da en la misma dinámica de la lucha de clases, en el propio dinamismo de la acción política de las organizaciones populares.

No puede haber concientización sino como una expresión organizada; no existe conciencia de clase sin práctica de clase; es imposible llevar a cabo un proceso de fortalecimiento de la conciencia de clase, al margen de las luchas sociales que llevan adelante el pueblo. 

Educación Popular y Utopía                                                                                      Paulo Freire decía que “la concientización nos invita a asumir una posición utópica frente al mundo, posición que convierte al concientizado en factor utópico.” 

La utopía no es lo irrealizable, sino lo que aún no se ha hecho. Las utopías de hoy son las realidades de mañana.

La utopía implica los actos de denunciar y anunciar, es decir el acto de denunciar las estructuras y relaciones sociales de opresión que nos deshumanizan y el acto de anunciar un mundo nuevo sin opresores ni oprimidos, sin ricos ni pobres. Denuncia la situación de hambre, egoísmo, analfabetismo, codicia, desocupación, guerra, etc. y anuncia un mañana nuevo, un mundo bueno, feliz, humanizado, lindo.

Esta dialectización entre el anuncio de un pre-proyecto futuro mejor y la denuncia de lo que le contradice no puede plasmarse en meras palabras. Vivir la utopía implica compromiso histórico con la humanidad. Una praxis histórica transformadora donde el pre-proyecto se va haciendo proyecto. Es a través del quehacer de las organizaciones populares que se puede transformar el pre-proyecto en proyecto.

La utopía necesita de un conocimiento crítico. Es propiamente un acto de conocimiento. Uno no puede denunciar la deshumanización sin conocer las estructuras y relaciones sociales que la generaron. Cuanto más concientizados estamos, más capacitados estamos para ser anunciadores y denunciadores del mundo.

Los utópicos sólo pueden ser los oprimidos, sólo en ellos radica la fuerza de cambio, sólo ellos pueden ser proféticos y portadores de esperanza. Porque el opresor es opresor en la medida en que provoca y se beneficia de una situación dominante, por lo que tiende a mantenerla. No espera un futuro distinto, sino que quiere perpetuar el presente.

Nuestra utopías no caen del cielo es responsabilidad nuestra construirlas en la tierra.
 

TRABAJO DE BASE                                                                                                    Desde hace algunos años compañeras y compañeros de la Agrupación La Dignidad Rebelde han venido realizando un trabajo de base en la villa 31 (bis) de Retiro, Ciudad de Buenos Aires.

El trabajo de base tiene un valor fundamental para consolidar una estrategia de lucha y organización en el proceso de construcción de Poder Popular.

La Agrupación La Dignidad Rebelde entiende que el trabajo de base es un acto político donde ponemos los pies sobre la tierra, la cabeza en los sueños y el corazón en el pueblo.

Se apunta con el trabajo de base a:
– denunciar la sinrazón de los opresores que distribuyen hambre, miseria y muerte para los pobres, los más, y acumulan riquezas, egoísmos y maldades entre unos pocos, los ricos;
– anunciar la razón de una sociedad con igualdad, libertad y justicia donde mujeres y hombres tengan tierra, trabajo y educación.
– despertar en las clases populares la dignidad y la rebeldía;
– y fomentar y fortalecer las organizaciones populares.

Al iniciar un trabajo de base se opta por un espacio de la vida en que se desenvuelve el pueblo, para sembrar la semilla de cambio social. Se trate del barrio, la fábrica, el sindicato, el comedor comunitario, el club, la iglesia, etc. Asimismo puede que este trabajo popular se inicie con un colectivo específico, se trate de mujeres, obreros, campesinos, niñas y niños, desocupados, jóvenes, abuelitos y abuelitas.

Nosotros y nosotras, cumpas de la Agrupación La Dignidad Rebelde hemos tomado como opción territorial para realizar el trabajo de base, el Barrio Ferroviario de la Villa 31(bis) de Retiro, Ciudad de Buenos Aires.

La villa de Retiro fue considerada a razón de haber conversado con un referente para la Agrupación La Dignidad Rebelde que es Miguel Ramondetti .

La historia de lucha del barrio, la memoria del Padre Carlos Mugica, la resistencia del movimiento villero, los problemas y las necesidades actuales constituyeron los motivos principales que nos llevaron a realizar un trabajo popular en la villa.

Era el mes de febrero del 2001.

Definido el lugar donde se íbamos a comenzar el trabajo de base fue momento para conocerlo.

“Una praxis liberadora, inserta en la cotidianeidad, exige un proceso de desenrollo; o sea, el descubrimiento y la potencialidad de la vida total del sujeto popular; es decir, de sus formas cotidianas de saber, vivir y actuar.” Raúl, Leis.

Esta idea no estaba muy clara cuando empezamos a insertarnos en el barrio. Sin embargo, fue la propia práctica la que nos hizo reflexionar entorno a la necesidad de rescatar la vida cotidiana de las personas que viven en la villa.

La vida cotidiana es la construcción de los seres humanos en lo que hace a los diferentes aspectos de su realidad económica, política, cultural y social y su interrelación con el saber, el vivir y el actuar.

Así empezamos a conocer a los niños y las niñas, los jóvenes y las jóvenas, los adultos y las adultas, los abuelos y las abuelas a través de conversaciones y visitas a sus casas.

Un juego, una pelota, un mate o una cerveza (de vez en cuando un vaso de coca) servía para iniciar un diálogo en torno a la vida cotidiana de los vecinos y las vecinas. El lugar para el encuentro era la calle, una casa, un comedor o una iglesia. Cualquier sitio nos servía para saber de buena tinta las necesidades, los problemas, las estrategias de sobre vivencia, la memoria histórica, las expresiones culturales del barrio, los deseos, los sueños y los proyectos de las personas y las diferentes organizaciones de la villa de Retiro.

Nos fuimos ubicando, situando, en la realidad de la villa, así también como interrelacionando e interactuando con los sujetos populares.

La villa se presentaba como un escenario con múltiples necesidades.

Las problemáticas que más se repetían tenían que ver con las necesidades sentidas. Éstas abarcaban a los problemas vinculados a la infraestructura barrial (pavimentación de calles, salitas de emergencia y cloacas), la educación (bajo rendimiento escolar de los niños y las niñas, repitencia y falta de recursos materiales para permanecer en el sistema escolar), salud (maltrato y violencia física, embarazos adolescentes, drogadicción y alcoholismo), trabajo (desocupación, bajos ingresos salariales y  inestabilidad laboral) y políticos (punterismos, clientelismo, miedo a la política, etc.).

Este primer acercamiento a la realidad de los sujetos populares nos valió para descubrir su mundo, así como para desestructurarnos y volver a preguntarnos sobre cuál iba a ser el hilo conductor de nuestro trabajo de base.

El reconocimiento de la situación de vida de las clases populares es el primer acto político-pedagógico del trabajo de base.

No quisimos partir de nuestro aquí, sino partir del nivel en que se encuentra el pueblo. Ignorar el saber, el actuar, el sentir, el vivir de las clases populares implicaba una contradicción con la idea de ir a escuchar la palabra del pueblo.

En esta construcción de conocimiento se destacó el proceso de enseñanza-aprendizaje entre los vecinos y las vecinas y la Agrupación La Dignidad Rebelde.

Una gran variedad de temas generadores servían para reeducarnos. Sus costumbres, su vestimenta, su lenguaje, su comida, su música, sus relaciones, su forma de organizarse, sus valores, sus historias, sus necesidades, sus organizaciones,… sirvieron a la Agrupación La Dignidad Rebelde para conocer el contexto en el que íbamos a hacer las prácticas.

“Si la conciencia se nutre de las experiencias concretas (como lo vieron los filósofos, de los griegos hasta Marx, pasando por los escolásticos), si se piensa a partir de los pies (lugar social) y de las manos (prácticas), es indispensable que se entre en contacto vivo y participante con la vida del pueblo si es que se quiere entenderla y trabajarla.” Clodoroviff, Boff.

El proceso de inserción en el barrio, no es una etapa previa a partir de la cual se deba continuar con otra. Creemos que la inserción es algo propio del trabajo de base, es su esencia. No hay trabajo de base sin inserción. Siempre es importante conocer más quienes son los niños y las niñas, las y los jóvenes, los adultos y las adultas, los ancianos y las ancianas.

La inserción nos ha permitido deshacernos de nuestros rezagos de clase “pequeño burguesa” e identificarnos con la vida de las personas de la villa de Retiro. Esto ha posibilitado no caer en actitudes tutelares o paternalistas, evitando construir relaciones autoritarias y de dominación en el ejercicio del trabajo popular.

A partir de haber puesto el oído en el pueblo y de reflexionar entorno a su palabra fuimos considerando los cumpas de la Agrupación La Dignidad Rebelde que debíamos focalizar el trabajo de base.

Luego de varias charlas internas pensamos en los niños y las niñas del barrio Ferroviario de la villa de Retiro como el colectivo con el cuál podíamos iniciar el trabajo popular.

Hubo dos razones principales que motivaron esa elección.

Por un lado, distintos personas del barrio, tanto hombres como mujeres, nos platearon casi unánimemente que les inquietaba la situación de la niñez del barrio en cuanto a la vulneración social (droga, dificultades de aprendizaje, “vagancia”, etc.) y la falta de contención (familiar, escolar, deportiva, …). Se planteaba la necesidad de “darles” a los niños y las niñas un espacio educativo. Entonces, nos pareció importante tener como “puerta de entrada” las necesidades sentidas vinculadas a la niñez para abordar las problemáticas vinculadas a los niños y las niñas dentro de un proceso más amplio que apuntara a un proceso organizativo que permitiera resolver las necesidades y/o problemáticas sociales del barrio, y develar la conexión de estas con condicionantes económicos, políticos y culturales tanto a nivel micro como macro o estructural.

“Las necesidades sentidas nos refiere claramente a la esfera de la subjetividad social e incluso de la identidad cultural de las comunidades, por cuanto, independientemente de la urgencia, prioridad o sensatez que dicha necesidad sentida pudiera tener en un análisis objetivo y científico de la realidad, el desarrollo de la comunidad nos llamaba la atención sobre la conveniencia de buscar la motivación y/o movilización comunitaria a partir justamente de aquello que les era cercano y sensible.”  Carlos Nuñez Hurtado.

Por otro lado, los cumpas de La Agrupación La Dignidad Rebelde nos hacíamos una pregunta en relación a la niñez: “Si los cambios sociales son protagonizados por las clases oprimidas, ¿por qué a los niños y las niñas se les niega, por parte de los adultos, su lugar como actor social en los procesos de cambio social, siendo ellos y ellas los más envueltos en una situación de dominación?”

Los niños y las niñas tienen una gran conciencia de su situación de opresión. Pensemos nada más como continuamente en la vida diaria de revelan contra la “dictadura de los adultos”.

Los cumpas de la Agrupación La Dignidad Rebelde estamos convencidos que no podemos construir el hombre nuevo y la mujer nueva tratando a los niños y las niñas como objetos de control y tutela por parte de los adultos.  Buscar el cambio social para “dárselos” a los niños y las niñas, sería traicionar nuestros propósitos.

Las soluciones para resolver las problemáticas y las necesidades de la niñez deben ser elaboradas desde y con los niños y las niñas.

Asimismo consideramos que los niños y las niñas son portadores de un sentimiento fundamental para el cambio social: el amor. Ya el Che nos dijo, nos dice que “con riesgo de parecer ridículo, el verdadero revolucionario se guía por fuertes sentimiento de amor. Es imposible pensar en un auténtico revolucionario sin esa cualidad.” 

Los niños y las niñas generan continuamente amor, en sus abrazos, cuando nos miman, se te cuelgan, preguntan por uno, sonríen; incluso cuando nos cuestionan a los adultos, lo hacen con un profundo cariño.

Los niños y las niñas con su capacidad creativa, de rebelarse, de soñar, de resistir son portadores de un espíritu revolucionario sin igual.
La conclusión a la que llegamos los cumpas de la Agrupación La Dignidad Rebelde es que queríamos y queremos pensar con los niños y las niñas su existencia vulnerada, su negación de su tiempo de infancia y adolescencia, posibilitando una lectura crítica de la estructura social y, con ello, la concientización de ser sujetos históricos, con la capacidad de poder actuar sobre este mundo para transformarlo.

Su propia visión del mundo, es el punto de partida, para luego ir reflexionando y articulando sus problemas sentidos y vividos con otros hermanos y hermanas de clase que padecen el mismo sistema de opresión.

A través del trabajo de base en el Barrio Ferroviario de la villa 31 (bis) de Retiro la Agrupación La Dignidad Rebelde apuntó a dos ejes articulados e integrados:
“Favorecer, a partir de la acción político-pedagógica, procesos que permitan a las niñas y los niños llegar a “ser” sujetos conscientes de una sociedad por hacerse. Construyendo espacios de conocimiento colectivo desde la perspectiva de la Educación Popular.
– Desarrollar desde lo comunitario (barrio en el que las niñas y los niños se socializan), el apoyo al fortalecimiento, crecimiento y autonomía de las organizaciones populares. Colaborando en la búsqueda de soluciones ante las necesidades que surjan; animando a las personas a organizarse y ocupar su lugar; pensando, actuando y re-pensando como solucionar los temas que los/nos involucran.”  

La tarea político-educativa apunta a que ambos nos desarrollemos como “sujetos activos, posibilitando una lectura crítica de la estructura social y, con ello, la conscientización de ser sujetos históricos, con la capacidad de poder actuar sobre este mundo para transformarlo. Transformación que no implique el cambio de manos del poder de dominación, sino en el rompimiento de la lógica autoritaria y verticalista. Buscamos constituirnos en mujeres nuevas y hombres nuevos, constructores de una nueva sociedad. Sin personas nuevas no habrá una nueva sociedad”.

Para desarrollar el trabajo de base era necesario un espacio físico que permitiera ser como un “faro” del cambio social.

No había casi ningún lugar para poder desarrollar nuestras prácticas en la zona del barrio Ferroviario de la villa 31 (bis) de Retiro. Sólo existía un reciente comedor comunitario que en tiempos del 2001 dependía para su mantenimiento de los curas de la villa de Retiro.

Lamentablemente éstos dejaron caer la antorcha de igualdad, libertad y justicia que otros sacerdotes tercer mundistas como el Padre Carlos Mugica o Pichi Meissinger habían levantado durante los setenta y los ochenta.

Evaluando la situación terminamos optando por dicho Comedor para trabajar. Siempre manteniendo nuestra autonomía de las iglesias, los partidos políticos u otro tipo de organización.

Durante cuatro años realizamos una serie de quehaceres que conformaban el trabajo de la base con los niños y las niñas de la villa 31 (bis) de Retiro.

Las primeras actividades que la Agrupación La Dignidad Rebelde desarrolló tuvieron inició en junio de 2001 y estaban vinculadas a lo educativo y recreativo, abarcando a una población que iba desde los tres (3) hasta los dieciocho (18) años de edad. En aquel momento, se consideró importante que los chicos y las chicas que participaban de las actividades socio-educativas, pudieran recibir a una merienda nutritiva, organizando de este modo la chocolateada.

A mediados del año 2002 empezó a sonar fuerte en la voz de los niños y las niñas la preocupación por contar con una biblioteca para poder acceder a libros y revistas que no tenían. De esta forma, se impulsó la creación de la Biblioteca Popular “El Principito”. Así, niños y niñas pudieron tener su biblioteca para poder realizar sus tareas escolares, satisfacer sus dudas y preguntas, leer e incluso para dibujar.

En el 2003, un año nuevo se tenía por delante, debilidades y fortalezas debían afrontarse. Así la Agrupación La Dignidad Rebelde consideró oportuno consolidar lo que venían realizando, es decir, las prácticas educativas, recreativas, la biblioteca popular y la merienda.

En el transcurso de aquel año, un grupo de niños y niñas, adolescentes en su mayoría, empezaron a reclamar implícitamente un espacio de encuentro y contención. Entonces surgió, lo que ha dado en llamarse “Círculo de Cultura Popular”. El objetivo de estos círculos, es que los niños y las niñas del barrio puedan construir un espacio donde puedan hablar sobre temas que les preocupan (la sexualidad, la política, sus derechos, historia, etc.), así como también que puedan ser escuchados, ya que en sus familias, colegios o círculos más cercanos no encuentran, ni se les da la oportunidad para hacerlo. Este espacio se fue fortaleciendo y como vecinos y vecinas del barrio, los niños y las niñas se fueron organizando para pensar como resolver o conseguir mejoras en la villa.

Durante el año 2004 se siguieron las diferentes acciones que constituyen nuestro trabajo de base. Es de rescatar este hecho, ya que no es fácil afirmarse en lo que uno viene realizando en el camino de la solidaridad junto al pueblo. Con todo, se agregó la tarea de Asesoramiento Jurídico en diversas cuestiones civiles y Asesoramiento en planificación de proyectos.

Junto a las actividades enumeradas se desarrollaron otras que no tenían la misma continuidad. Estas tenían que ver con talleres de arte y música, ollas populares, ciclos de cine, recitales, salidas culturales (teatro, ferias infanto-adolescentes, cine, etc.), campamentos, entre otras actividades.

A partir del año 2005 hemos comenzado a realizar el Proyecto CASA ABIERTA BIENVENIDA en el barrio Ferroviario de la Villa 31 (bis) de Retiro.

El presente proyecto tiene por objeto promover la defensa y el ejercicio de los derechos del niño y la niña.

Si bien el proyecto está dirigido a los niños y las niñas, también, tiene como beneficiarios a jóvenes, adultos y ancianos, con el fin de contribuir al acceso de determinados servicios sociales considerados como derechos humanos.

Este proyecto consiste en la realización de un conjunto de actividades de: Infraestructura, Educación, Salud, Cultura, Recreación y Derechos del Hombre y la Mujer.
 

DESAFÍOS PRESENTES EN LA EDUCACIÓN POPULAR CON NIÑOS Y NIÑAS             Han sido varios años de prácticas educativas con niños y niñas del barrio Ferroviario de la villa 31 (bis) de Retiro. Durante este tiempo hemos recorrido innumerables vivencias.

Convirtiendo siempre los obstáculos en nuevos desafíos es que llegamos a varios puntos de inflexión en el trabajo de base. Tenemos la necesidad de modificar algunas cuestiones fundamentales en el campo de la Educación Popular con niños y niñas.

Los nuevos rumbos que queremos generar han sido discutidos con pasión entre los cumpas de la Agrupación La Dignidad Rebelde. Forman parte de largos debates desarrollados en nuestros talleres de Educación Popular generados por la Comisión de Cultura y Formación Política.

De alguna manera intentamos reflejar en estos párrafos que siguen a continuación algunas consideraciones que nos proponemos construir junto a los niños y las niñas del barrio. 

Creemos que una de las tareas fundamentales para consolidar las prácticas educativas es educar al niño o la niña sobre la educación popular. Es decir, que el niño o la niña pueda comprender la concepción dialéctica del conocimiento.

Nunca quisimos ocultar la pedagogía de la liberación, al contrario siempre manifestamos lo que pensábamos pero nos ha faltado explicar nuestra comprensión del acto de conocer.

Creemos que debemos avanzar en la realización de talleres sobre Educación Popular con los niños y las niñas y también con los padres y madres. El propósito de esta tarea es ir conformando un grupo de educadores populares que puedan ir reempleándonos y generar sus propias prácticas pedagógicas en la villa o donde deseen.

Unas de las cuestiones que la Agrupación la Dignidad Rebelde debe seguir trabajando es la que se refiere a la democratización de las relaciones humanas entre los mismos niños y niñas. Sin perder nuestra condición de educadores populares adultos y todas las responsabilidades que ello implica, debemos de apoco soltarle las manos a los niños y las niñas para que progresivamente logren una mayor autonomía de nosotras y nosotros. Esto no implica no acompañarlos en ese proceso, pero los niños y las niñas necesitan de su propio espacio asambleario para dialogar, pensar, proponer, tomar decisiones, evaluar y construir Poder Popular. De tal manera de poder incidir en su realidad cotidiana.

Sin que una asamblea de niños y niñas sea obstaculizada por la presencia de adultos es muy importante que la comunidad se integre a la vida de ellos y ellas. Los actores sociales adultos deben escuchar la palabra de los niños y las niñas no sólo en los aspectos vinculados a la niñez sino también en los relativos a los adultos, por que estos temas en forma directa o indirecta inciden en la vida de los niños y las niñas.

Un desafío que se nos presenta a nosotros, pero que abarca a todas las personas y organizaciones que trabajan con niños y niñas, es la de poner las problemáticas que atraviesan a la de niñez en los temas de discusión del movimiento social en Argentina y en América Latina.

Sin embargo, para poder alcanzar este objetivo es fundamental que las organizaciones populares que trabajan con niños y niñas podemos fortalecer los vínculos e ir construyendo espacios de trabajo en red.

Estas tareas han de ser algunos de los ejes de trabajo que la Agrupación La Dignidad Rebelde queremos profundizar en estos nuevos amaneceres de la Educación Popular.

BIBLIOGRAFÍA
Agrupación La Dignidad Rebelde.  Documento Político (2002).
Barreiro, Julio. Educación Popular y proceso de concientización. Siglo XXI Editores, México (1986).
Boff, Clodorovif. Como Trabajar con el Pueblo. Edición original: Editora Vozes, Petrópolis, Brasil (1986).
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Kohan, Néstor y Korol, Claudia. Introducción al pensamiento marxista. Ediciones Madres de Plaza de Mayo, Editorial Madres de Plaza de Mayo, Buenos Aires (2003).
Moro, Wenceslao. Educación Popular: un acercamiento a una práctica libertaria en La Propuesta de la Educación Popular. Editorial Atrapasueños, Madrid (2003).
Peloso da Silva, Arnulfo. Retomar el Trabajo de Base. Cepis, San Pablo (1999).
Torres, Carlos. Estudios Freireanos. Coqueta Grupo Editor S.R.L., Libros del Quirquincho, Buenos Aires (1995).
Torres, Rosa María Torres. Educación Popular. Un encuentro con Paulo Freire. Centro Editor de América Latina, Buenos Aires (1994).
Varios Autores. Educación Popular. Experiencias y Desafíos. Ediciones Barbarroja, Buenos Aires (2001).
Vigil, Carlos José. Educación Popular y Protagonismo Histórico. Una opción para América latina. Editorial Hvmanitas, Buenos Aires (1989).

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Educación Popular – Acercamiento a una práctica libertaria

Posted by ladignidadrebelde en julio 23, 2006

EDUCACIÓN POPULAR:
Un acercamiento a una práctica libertaria.
Por Wenceslao Moro
Publicado en el libro La Propuesta de la Educación Popular. Editorial Atrapasueños, Madrid (2003).

” Si se acepta lo existente y lo dado como lo que debe ser, no existe el horizonte utópico capaz de indicar el para qué, o lo que es lo mismo, que indique el futuro a construir, se arranca a los hombres el timón de la historia en cuanto a posibilidades de inventar un futuro diferente del presente. Se puede, sí, realizar cambios intrasistémicos que no cambian los aspectos substanciales de lo existente. Y aunque parezca paradójico, lo pretendidamente neutro, adquiere un carácter ideológico y político a favor del mantenimiento del status quo”. Paulo Freire
• INTRODUCCIÓN
La Educación Popular (EP) es una corriente político pedagógica construida histórica y contextualmente en Latinoamericano. Es decir, tiene una identidad propia marcada por una realidad histórica y socio-política. La EP asume matices particulares: ya se trate de los procesos de lucha contra las dictaduras y a los proceso de democratización en el Cono Sur; el acento en lo étnico y lo indígena en los países andinos; cuando estuvo asociada a gobiernos revolucionarios como en Nicaragua o en las iniciativas de organizaciones independientes frente a los partidos políticos en las actuales democracias neoliberales.
La lógica de la EP como corriente pedagógica y como movimiento social no es unidireccional ni deductiva, es decir, no hubo un momento inicial en el que se propusieron unos fundamentos, unos principios generales, unas bases conceptuales o doctrinales, desde las cuales se generaron unas prácticas posteriores. La lógica de los movimientos sociales no es esa; se habla de un discurso fundacional de la EP para referirse a los rasgos que la identifican desde fines de los sesenta hasta comienzos de los ochenta, los cuales no equivalen propiamente a una fundamentación.
La Educación Popular se alimenta simultáneamente de varias dimensiones de la realidad: referentes teóricos previos, imaginarios colectivos, representaciones y valores culturales, experiencias compartidas, así como de la reflexión sobre las propias prácticas educativas. La Educación Popular se va configurando y redefiniendo permanentemente tanto en sus presupuestos como en sus prácticas.
Así es que la Educación Popular asume caras diversas de acuerdo a los diferentes escenarios, temáticas y sujetos educativos.
• ORÍGENES
Se puede hablar de un momento fundacional de la EP a finales de los 60, en el cual ésta llegó a convertirse en un discurso educativo y en una corriente colectiva cuyo inmediato y principal antecedente era Paulo Freire –pedagogo brasileño-; aunque él no hablara en sentido estricto de EP, sino que utiliza otras expresiones: educación liberadora, educación para la libertad, educación concientizadora, educación dialogal…, su reflexión educativa y su propuesta pedagógica influyó notablemente.
Sin embargo, muchas de las prácticas que se engloban bajo este nombre comenzaron a ocurrir antes de eso. Para ser exactos, tendríamos que ubicar la EP en un conjunto de discusiones y de prácticas que se plantea la izquierda latinoamericana a partir de la segunda mitad del siglo XX. Las discusiones son difíciles de reconstruir, las prácticas, algo más sencillo. Entre ellas, está el triunfo de la Revolución cubana en 1959, que viene a repensar y desarrollar un socialismo latinoamericano, que aproveche lo mejor del marxismo, pero que a la vez cuestiona los dogmas que escapan a nuestra realidad; el surgimiento de la Teología de la Liberación, que coloca a la izquierda en el desafío de la construcción política a partir de los sectores populares y sus necesidades, esta corriente cristiana representa un verdadero dialogo con el pueblo, superando posturas a partir de las cuales éste es pura alienación, falsa conciencia, y construyendo una alternativa desde lo que el pueblo trae; y la crisis del modelo soviético, que viene a plantear la importancia de articular el socialismo con formas auténticamente democráticas de organización y lucha.
En estas circunstancias históricas se fue configurando la EP, simultáneamente a otras propuestas culturales como la Investigación Acción, la Comunicación Popular, y otros campos de las Ciencias Sociales que recibieron la influencia del marxismo, con las cuales se ha venido mutuamente alimentando.
Todos estos componentes históricos, culturales e ideológicos van a unirse en un enfoque común a través de las prácticas, espacios y actores.
Nicaragua y la Revolución Sandinistas, con sus límites y aciertos, representará el momento cumbre donde lo popular, lo revolucionario, lo socialista, lo cristiano se van a encontrar. Es en ese contexto, donde se empieza a hablar de EP más claramente.
• RASGOS FUNDACIONALES
a. Una lectura crítica de la sociedad y de la educación predominante.
Leer la realidad. En un primer momento, esta lectura de la realidad se hizo desde el materialismo histórico desde el cual se abordaba críticamente la injusta y conflictiva realidad, con un marcado signo clasista.
Hoy, se ha ampliado el núcleo interpretativo crítico. Por un lado, el estructuralismo marxista se vio cuestionado y ampliado por otras tendencias dentro del marxismo como las provenientes de Gramsci y de la Escuela de Frankfurt. Se comienza a reconocer que no existe una única fuente desde la que se puede ser crítico. Otras corrientes, que se incorporaran a la lectura de la realidad son por ejemplo: el análisis que hace Foucault sobre el poder, etc…
 Abunda información: falta ideas para analizar esa información.
¿Qué es lo que está pasando con el país, con nosotros? ¿Hay injusticias o no? ¿Cuáles son? ¿Cuáles son sus causas? ¿Quiénes son los responsables? Etc…
Una lectura del mundo nos permite analizar la conflictividad inherente en la sociedad capitalista y la posición o rol que tenemos en dicha conflictividad. Si no se analiza la realidad sobre la que uno vive es muy probable que se caiga en una postura ideológica que conlleva a una práctica que adquiere un carácter de adoctrinamiento de los sectores populares.
La lectura o comprensión de la realidad es fundamental para que las personas puedan desarrollar políticas. La comprensión de la realidad, parte siempre de una verdad que las personas y grupos tiene acerca de la realidad, de la sociedad en que viven. Esa verdad puede ser incompleta, distorsionada, limitada, pero existe, y es el punto de partida de cualquier proceso de formación y de lucha.
Conocer para actuar, y actuar para afianzarnos en lo que nosotros podemos hacer y la indignación frente a lo que ellos hacen.
“La comprensión de la historia como posibilidad y no determinismo, sería ininteligible sin el sueño, así como la concepción determinista se siente incompatible con él, y por eso lo niega… Siempre que se considere el futuro como algo dado de antemano, ya considerándolo como una pura repetición mecánica del presente, con cambios apenas adverbiales, ya porque será lo que tenía que ser, no hay lugar para la utopía, es decir, para el sueño, para la opción, para la decisión, para la espera en la lucha única en que existe la esperanza. No hay lugar para la educación, solo para el adiestramiento”. Paulo Freire

b. Intencionalidad política emancipadora.
La política es entendida como acción liberadora. La educación busca la promoción del cambio social, en vez de la estabilidad social, es decir, es un instrumento o herramienta des los sectores populares para el cambio. Sin embargo, la EP no busca el cambio de unos por otros, es decir de los oprimidos por los opresores, sino que busca superar dicha contradicción aspirando a una sociedad en la que no allá opresores ni oprimidos.
El acento en la emancipación o liberación es que los seres humanos puedan desligarse de las dependencias que lo hacen ser “seres para otros” antes que “seres para sí”.
Aparece contrapuesto el concepto de liberación, como contrapuesto a una situación de no libertad, a una necesidad de ser libre, de “ser más”.
Esta situación, da cuenta de la situación de opresión en que viven (o mejor dicho vivimos) todos los seres humanos: situación que en general no es problematizada sino que es vivida como “natural” (lo cual dificulta la posibilidad de modificarla).
Debido a que la realidad es opresora, y la realidad es producto de la acción de los seres humanos (quienes en la medida que son sujetos activos son constructores de la historia, al mismo tiempo que ésta hace a los hombres que la hacen) consecuentemente ellos, en tanto hacedores, protagonistas de la historia, son responsables de su propia liberación.
Toda situación que niegue a los seres humanos su vocación de ser “seres para sí”, de “ser más” puede ser considerada de opresora. Y romper con esa situación es la liberación auténtica del ser humano.
“Nadie libera a nadie, ni nadie se libera solo, los hombres se liberan en comunión”. Paulo Freire
Busca contribuir en la construcción de un orden social justo que supere el actual.

c. La consideración de que son los sujetos populares los actores protagonistas de su emancipación.
Lo popular en la EP no es un simple adjetivo, sino un sustantivo. De ese modo, lo popular en la EP tiene que ver con la intencionalidad y con el lugar social desde dónde se realiza el proyecto. Con vistas a la creación de un Poder Popular que encarne los propios intereses de los sectores populares y no de quienes tienen intereses creados distintos a ellos.
La liberación no es una cosa que se deposita en los seres humanos. No es una palabra más, es praxis, que implica reflexión y acción transformadora.
 
d. Un campo privilegiado de incidencia: la subjetividad de los sujetos educativos.
Esto se refiere a la concientización (en un primer momento se hacía referencia a la conciencia racional de la situación), es decir un proceso educativo a través del cual se quiere lograr algún cambio en las estructuras de pensamiento, en la manera de ver las cosas y de actuar en la vida cotidiana, independientemente de que se estén tratando otros temas como ser los derechos humanos o cualquier otra área específica.
En la actualidad hablar de subjetividad significa hablar de muchas cosas distintas.
La subjetividad de personas integrales: nos referimos a que las personas que participan en las luchas comienzan a ser comprendidas como integrales, capaces de actuar y pensar, pero también de sentir y sensibilizarse.
La subjetividad como memoria histórica: a veces, subjetividad quiere decir la recuperación de las tradiciones populares y las expresiones culturales populares. Estas constituyen símbolos de unidad, de lucha, resistencia y rebeldía frente a la cultura dominante que intenta hacer desaparecer todas estas expresiones.
La subjetividad y la mística: La mística consiste en hacer que la gente se sienta bien en la lucha y a la vez, que se vivencie colectivamente el deseo de cambiar las cosas. A veces nos olvidamos que la lucha es también alegría, la alegría de quien obtiene lo que es suyo y la alegría del que levanta la cabeza y encuentra a un compañero.

e. Una metodología de trabajo apropiadas a las anteriores.
Conjunto de técnicas participativas y activas, dialógicas, dialogo de saberes, el dialogo cultural. Pone en importancia el romper con el verticalismo y el verbalismo de la “educación bancaria”, se busca a través de dinámicas grupales trabajar diversos temas. De esta forma se busca que la metodología de trabajo no sea a partir de los objetivos previamente trazados por otros sino que se busca un dialogo y un protagonismo de todos en la formación de una idea.
• DIVERSIDAD DE LA EDUCACIÓN POPULAR
Hoy en día en América Latina, la Educación Popular es un fenómeno complejo y plural atravesado por corrientes diversas. En este apuntado lo que se busca es plantear los principales debates que se dan en torno a la relación entre la Educación, la Sociedad y la Política.
 

a. Educación y Sociedad
La concepción de la EP depende mucho de los a priori sobre el lugar y la especificidad de la educación dentro de la estructura social.
Desde una posición –influencia de Louis Althusser-, la educación es la expresión de la superestructura como parte de la ideología y como aparato ideológico del Estado.
De esta manera la educación juega un papel de medio para la reproducción social del sistema económico.
Una segunda posición –ligada al pensamiento de Antonio Gramsci-, postula la incidencia de la educación en la transformación social; es un espacio donde se juegan grandes tensiones sociales y políticas. Se utiliza la palabra educación como sinónimo de “proceso político pedagógico”. Insiste sobre la importancia de la educación en la construcción de la hegemonía de una clase o de un bloque social sobre los otros.
Existen múltiples interacciones entre las diferentes esferas de la práctica social de modo que el proceso educativo no está completamente determinado por lo económico, ni tampoco autónomo como la afirmaría una perspectiva idealista.

b. Educación Popular y Política
Dentro de una coyuntura económica, política y cultural basada en la desigualdad y la no participación, es engañoso pretender inaugurar unas nuevas relaciones sociales  democráticas y horizontales por el solo medio de la Educación Popular; hay que pensar en una estrategia política más global.
De manera muy general, hay que por lo menos dos maneras enfocar la relación entre la Educación Popular y la política.
La primera busca una acumulación de fuerzas para cambiar la situación de dominación: se pone el énfasis sobre la organización y sobre la unidad de los diferentes sectores que constituyen el movimiento popular. Aquí, la EP insistirá sobre el marco teórico, sobre la estrategia política, sobre la caracterización del enemigo. Se planteará directamente frente al Estado. El acento se da sobre un cambio socio-político inmediato, sobre la recuperación de la democracia o la insurrección; es una estrategia de asalto del Estado. Esta postura corre el riesgo de un nuevo tipo de autoritarismo ligado a un vanguardismo; la vanguardia, que supuestamente posee ya la verdad y el saber, los impone. Eso da lugar a unas prácticas que, persiguiendo los fines revolucionarios, dejan en un segundo plano a la conciencia y las posibilidades reales de los sectores populares. Así como volver a prácticas de dominación de unos sobre otros.
El otro modelo insiste sobre un trabajo más lento, sobre una recomposición y un fortalecimiento de la sociedad civil. Se pone el acento sobre la organización de la base a partir del conocimiento de la realidad popular. Su objetivo es reconstruir el tejido social teniendo en cuenta los problemas de disgregación o falta de integración, sin un proyecto de integración al Estado, ni tampoco de inclusión dentro de un aparataje político preestablecido. Se pone el acento sobre la constitución del sujeto más que sobre el proyecto; la educación no está ahí directamente ligada a la política en su aspecto de lucha por el poder. Este modelo corre el riesgo de llegar un punto donde no se sabe para donde ir y no tener en cuenta la conflictividad social existente.
Además del vanguardismo y de la reconstrucción del tejido social se encuentran dentro de la EP en América Latina otras tendencias ligadas a la restauración étnica y cultural y otras.
La relación entre lo pedagógico y lo político es íntima: las relaciones de saber son siempre relaciones de poder.

c. Educación Popular y su campo específico de acción o dimensión
Se entiende a veces la Educación Popular como un campo específico de acción conformado por diversas prácticas educativas más o menos institucionalizadas: alfabetización, instrucción escolar, formación técnica, animación cultural, formación sindical o política, lectura y animación de textos.
Otros la consideran como una dimensión educativa de las acciones y de luchas sociales protagonizadas por los sectores populares. En este caso la EP no se limita a las relaciones formales de enseñanza-aprendizaje. Hay una descentralización escolar y educativa; la educación se vuelve un espacio de producción, de intercambios y de consumo de saberes y rebasa el marco de las prácticas y de las instituciones llamadas educativas. Esta tendencia de la EP considera los acontecimientos y los procesos de cambio como unos hechos educativos; explícita el carácter formador de la práctica social. “La EP convierte la realidad y el proceso de transformación en hechos educativos en si mismos… convierte en hechos referentes educativos los triunfos y las derrotas, los avances y los retrocesos, los problemas internos y externos”.
Hay que tener que tener cuidado al definir la EP como un campo específico con el riesgo de perder de vista la globalidad de la realidad social y las interrelaciones entre las esferas del juego social, o, la contrario, de considerarla como la dimensión educativa de otro campo, por ejemplo el político, con el peligro de no poder reconocerle una especificidad.

• ACTORES SOCIALES
Durante mucho tiempo, se ha reducido la concepción de pueblo por herencia de un marxismo ortodoxo. Se pensaba que el único agente de cambio social era la clase obrera, el proletariado industrial, y que los otros sujetos populares tenían un aporte en la medida en que se alineaban con esa vanguardia. Desde esta lectura clasista, lo que se valoraba era la dimensión económica de los sujetos populares de acuerdo al lugar que ocupan dentro del sistema de producción y de la división del trabajo. Pero esta concepción fue ampliándose a otros sujetos dentro del ámbito de sectores populares.
El concepto de pueblo varía según la coyuntura y según las relaciones de fuerzas dentro de una formación social dada. El pueblo es un bloque de clases sociales subalternas con identidad histórica y política, cuyos intereses convergen hacia un proyecto común de liberación. El concepto de pueblo debe entenderse en su aspecto dinámico y amplio. Implican relaciones sociales pues se habla de oprimidos (en vez de pueblo), de empobrecidos (en vez de pobres) o de marginalizados (en vez de marginados).
Se utilizará el término de sectores populares en lugar de pueblo, preservando así la multiplicidad y el carácter movedizo de esta realidad, la cual debe ser constantemente redefinida en función del contexto y de las condiciones económicas, políticas y culturales.
Los sectores populares son el conjunto plural de los grupos sociales explotados y excluidos de la administración de poder político como de la distribución de los excedentes económicos. Son un conjunto multiforme y no organizado de la clase obrera, de los pequeños campesinos y de los agricultores sin tierra, de los indígenas y de las naciones oprimidas, de diferentes estratos de la pequeña burguesía, de los desocupados, de las mujeres dentro de una sociedad machista. Se definen según relaciones de opresión tanto a nivel económico, como de género, de raza, de edad…
Los sectores populares son los primeros protagonistas de la EP.
Hay quienes consideran la EP es el fruto de una producción espontánea, es decir que los sectores populares llegan a ser sujetos políticos por sí mismos identificando la EP con el saber popular. Postulan en última instancia una autoformación y autoliberacíon popular.
O por el contrario, es fruto de una intervención externa, reconociendo en la práctica de la EP la presencia de actores o agentes no propiamente pertenecientes a los sectores populares. A ellos se refiere la expresión de intelectuales orgánicos. Aquí la EP consiste en acompañar y relacionar diversas formas de saber y de organización para que los diferentes sujetos que participan en un mismo proyecto de transformación social se comuniquen entre sí. Los actores o agentes externos ponen su capacidad al servicio de los sectores populares o promueven unos proyectos propios dentro de un diálogo con los principales interesados.
Finalmente, puede ser que participen de la EP protagonistas ligados al Estado, a gobernaciones, a municipios. A su vez, puede desarrollarse en diversos ámbitos: partidos políticos, sindicatos, asociaciones barriales, organizaciones no gubernamentales, etc. De acá surge la pregunta sobre las fronteras de la EP.
La Educación no es Popular por el sólo hecho de ser realizada por los sectores populares o estar dirigida a ellos. No basta definirla a partir de sus actores. De hecho, una educación compensatoria, elaborada y pensada para los sectores excluidos de la cultura escolar no es popular de por sí.
La cuestión de saber si la EP está ligada a grupos de una determinada edad es controvertida. En un primer momento, la EP estuvo relacionado como una tarea realizado con adultos. Sin embargo, los/as niños/os están incorporados desde muy temprano a los mecanismos de explotación y opresión.
Otro aspecto que se da es el reconocimiento de la singularidad e individualidad de los sujetos de la EP – educandos/as y educadores/ras, ellas/os y nosotros/as. Puesto que antes el acento estaba puesto en lo económico y lo político, sin darle mayor importancia a las relaciones sociales, las relaciones cara a cara. Pero la EP siempre trabaja con grupos, no con individuos aislados.

• FINALIDADES
La EP se sitúa dentro de las tensiones entre el individuo, el grupo social y la sociedad o el Estado; pretende influir sobre esas relaciones sociales y transformarlas. Por lo tanto, sus intensiones rebasan un marco estrictamente pedagógico.
El desarrollo de la concientización no se sigue en forma lineal, porque el individuo no se encuentra privado de vínculos sociales y porque la comunidad está determinada por las relaciones de dominación social (particularmente por las relaciones de producción). La constitución del grupo no es anterior a la idea del Estado, es simultanea.
Según J. Bengoa la tipología de las finalidades se basan en cuatro principios. Postula que los educandos piden cuatro cosas fundamentales a la educación.
En primer lugar quieren saber quiénes son: el principio de identidad. Se interesan también por su funcionamiento individual o colectivo y por mejorarlo: es el principio de participación. En tercer lugar, los educandos buscan algún tipo de transformación individual o colectiva. Esta se puede dar dentro de la búsqueda de la movilidad o del ascenso social, es entonces el principio de modernización (desarrollo). Se puede dar también por la vía de una transformación que implique un cambio en la posición del grupo social en relación con los otros; en ese caso es el principio de cambio social.
Según las finalidades perseguidas, los educandos se apegan más o menos a uno de esos principios o a las diferentes combinaciones posibles entre ellos.
Dentro del contexto de la EP, la participación tiene que ver con el aprendizaje, la formación y el ejercicio de la democracia en el seno del mismo grupo. La identidad es un valor que buscan particularmente los sectores sociales desintegrados o excluidos por el sistema. Está ligada con los procesos de autoconciencia, con el énfasis sobre la cultura, con la formación de la comunidad.
La modernización se refiere a la formación para un trabajo productivo, a la adquisición de conocimientos rentables que permitan un ascenso social. El cambio social es una dimensión siempre presente en la EP, aun si parece utópica dentro de una sociedad autoritaria y conservadora.
El acento unilateral sobre un aspecto conlleva a diversas deformaciones.
El acento sobre la participación puede llevar al populismo.
El énfasis sobre la identidad hace proclive al comunitarismo o al corporativismo.
El acento sobre la modernización esta ligado al tecnocratistmo.
Finalmente, el acento sobre el cambio social conduce fácilmente al ideologismo.

• CONTENIDOS
En sí, no es posible describir los contenidos de la Educación Popular, se encuentra entre la oferta y la demanda educativa y no posee gran autonomía. Dependen del lugar de la Educación Popular en la sociedad, de los protagonistas de las finalidades y del método. Se pueden clasificar los contenidos en función de las finalidades propuestas y ligarlos con la identidad de un grupo social, con la participación, con la modernización y con el cambio social.
Los contenidos se establecen a partir de encuestas y de investigaciones que permiten a los hombres y las mujeres intercambiar su respectiva visión del mundo.
Es necesario que los educadores populares conozcan y se interroguen sobre la articulación entre los sistemas sociales, familiares o extra familiares de transferencia del conocimientos; sobre las relaciones entre saber y poder. La EP tiene que tomar estas preguntas en serio si no quiere funcionar como una nueva colonización destructora de los intercambios internos entre saber y poder.
Muchas veces la EP funciona como enemigo cultural de los sectores populares, desconociendo el saber popular. Ya que muchos programas de EP están construidos sobre la imagen que sus responsables se hacen de los sectores populares que sobre un conocimiento profundo de la cultura y de la conciencia de éstos. El desconocimiento no asumido de la realidad del otro autoriza a percibirlo como yo quiero y actuar sobre él, transformándolo según la imagen y el horizonte que, a priori, mi conciencia eligió para él. Se hace del otro un yo.
Generalmente se percibe la cultura popular como fragmentaria, descompuesta, dispersa, sin rigor lógico… como si fuera un conjunto de restos de un pasado colonizado.
No se puede definir la EP a partir de los contenidos de los programas hechos en su nombre. Los contenidos no son populares en sí, sino en función de los actores sociales, de las finalidades y del método.

• METODOLOGÍA
Cuando se pone el acento sobre la consolidación de la identidad de los protagonistas populares, de sus sistemas de valores de sus culturas… el método es prioritariamente inductivo. Busca descubrir la racionalidad que surge de las prácticas populares ligadas con la producción, la distribución y el consumo del conocimiento. Cuando, al contrario, el acento está puesto sobre el proyecto ideológico y político, el método es más deductivo. Apunta a transmitir, a explicar, a divulgar los conocimientos que los formadores juzgan mínimos y necesarios para la transformación de la sociedad.
Un elemento fundamental en la metodología de la EP es el papel que juega la teoría dialéctica del conocimiento. De esta manera se apunta a partir de la práctica, o sea del saber popular, de lo que la gente vive y siente, desarrollando un proceso de teorización sobre esas prácticas, no como un salto a lo ” teórico” sino como un proceso sistémico, ordenado, progresivo y al ritmo de los participantes. El proceso de teorización así planteado, permite ir ubicando lo cotidiano, lo inmediato, lo individual y parcial, dentro de lo social, lo colectivo. Considera al conocimiento como una actividad indesligable de la práctica.
Es la práctica social de donde surgen los conocimientos, es en la transformación de esa práctica donde se constata la objetividad, la realidad, la verdad del conocimiento. Por ello es que si bien la práctica sirve de base a la teoría, ella es a su vez sirve a la práctica para entenderla y transformarla. Partir de la práctica, teorizar sobre ella, para regresar nuevamente a la práctica; partir de lo concreto, realizar un proceso de abstracción, para volver de nuevo a lo concreto; partir de la acción, reflexionar sobre ella, para nuevamente volver a la acción, de ahí la lógica del proceso de conocimiento.
De esta manera permite regresar a la practica con nuevos elementos que permitan que el conocimiento inicial, la situación, el sentir del cual participamos, ahora nos lo podemos explicar entender, integral y científicamente.
Esta articulación entre las manos (actuar) y la cabeza (pensar) es la yunta que impulsa al carro de la historia.
El núcleo del método dialéctico – acción-reflexión-acción o práctica-teoría-práctica se ha complejizado y enriquecido con elementos como la cultura, lo subjetivo, lo particular, las estrategias de aprendizaje, de construcción de conocimientos y de valores, etc.
Hay que tener cuidad de partir de un a priori ideológico. Otra cuestión es la de aplicar mecánicamente este método sin poner de relieve las tensiones que hay entre educadores y educandos.
• DEFINICIONES
La historia de la Educación Popular no es lineal: no se entiende a partir de la sucesión de la substitución de un modelo por otro. Todos los diferentes modelos presentan variaciones y contradicciones internas y se encuentran imbrincados los unos en los otros.
Como ya dijimos más arriba no basta que los destinatarios sean miembros de los sectores populares, así como tampoco, si esta relacionado con su participación o no en el sistema formal de educación. Implica algo más: es todo una concepción pedagógica diferente a aquel elitesco, reproductor del sistema social de injusticia, que genera hombres y mujeres que se amolden a la sociedad sin transformarla, sin ser agentes de cambio.
El propósito es de contribuir, de ser una herramienta, un aporte a un proceso complejo y de largo plazo, constituyéndose como uno de los medios que colaboran en la construcción de una alternativa cultural y política de sociedad.
“Pedagogía que haga de la opresión y sus causas el objeto de reflexión de los oprimidos, de lo que resultará el compromiso necesario para su lucha por la liberación, en la cual esta pedagogía se hará y rehará.”
Estableceré tres definiciones que parten diferentes tendencias, ya se trate de una definición ideológica y política, otra que pone el acento sobre una forma de autoeducación de los sectores populares, y finalmente una definición que insiste sobre la reconstrucción del tejido social.
a. Entendemos por EP un proceso colectivo mediante el cual los sectores populares llegan a convertirse en el sujeto histórico, gestor y protagonista de un protagonista de un proyecto liberador que encarne sus propios intereses de clase.
Para ello, la EP debe verse como parte y apoyo a un proceso colectivo mediante el cual los sectores populares, a partir de su práctica social, van construyendo y consolidando su propia hegemonía ideológica y política, es decir, desarrollando las condiciones subjetivas- la conciencia política y la organización popular- que les hará posibles la construcción de su propio proyecto histórico. (Peresson, M.; Mariño, G; y Cendales, L).
b. La EP es un espacio donde las propias capas populares desarrollen (expresen, critiquen, enriquezcan, reformulen, valoricen) colectivamente su conocimiento, sus formas de aprender y explicar los acontecimientos de la vida social. Es el conocimiento que brota de la experiencia de vida y de lucha de las capas populares y que es elaborado por ellas mismas, que refuerza su poder de transformar la sociedad: es ese conocimiento que aumenta su capacidad de discernir y rechazar las reglas de dominación, y que fortalece su poder de decidir cuáles son las luchas y formas de organización más capaces de concretar nuevas reglas de vida social. (Costa, Beatriz).
c. La EP entendida como educación para los movimientos sociales, tiene por objeto la recreación de las bases de sociabilidad en una sociedad dada; es, por lo tanto, parte de un gran movimiento de transformación histórica. La educación para los movimientos sociales es un subsistema de educación programada e informal, orientando a complementar el conjunto de actividades educativas y formativas existentes en la sociedad. (J. Bengoa).
Llegado al final de esta ventana hacia la Educación Popular se entiende esta como un proceso de formación y capacitación desde una opción por los sectores populares para que con ellos, a través de una acción organizada, se logre romper con los esquemas de dominación (opresores y oprimidos) con el objetivo de construir una Sociedad de Hermanos y Hermanas unidos en la fraternidad.

BIBLIOGRAFÍA
Boff, Clodovis. Cómo trabajar con el pueblo. Editora Vozes, Petrópolis, Brasil. 1986.
Dimatteo, Javier. ¿Qué es la Educación Popular? Texto extraído de la página de Internet: http://www.geocities.com/suredpop/.
Freire, Paulo. Educación para una práctica liberadora. Siglo XIII, Mexico. 1975.
Freire, Paulo. La Educación en la Ciudad. Siglo XXI, Madrid, España. 1997.
Freire, Paulo. Pedagogía del oprimido. Tierra Nueva, Montevideo, Uruguay. 1970.
Preiswerk, Matthias. Educación Popular y Teología de la Liberación. CELADEC, Buenos Aires, Argentina. 1995.
Vargas, Laura y Bustillos, Graciela. Técnicas participativas para la Educación Popular. Editorial Lumen-Humanutas, Buenos Aires, Argentina. 1996.
Varios Autores, Saber Popular y Educación en América Latina. Ediciones Búsqueda, Buenos Aires, Argentina. 1984.

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Un sábado en la villa

Posted by ladignidadrebelde en julio 7, 2006

Sábado tres de junio. No es sólo un sábado más yendo al barrio. Nunca lo es. Cada sábado es único, distinto, especial. Cada sábado se nos abren realidades nuevas, corazones nuevos y viejos, sufrimientos distintos, también alegrías… Hoy en particular es un día gris; el cielo está encapotado. Estaba anunciada la lluvia. No importan los pronósticos, igual nos encontramos en la esquina de siempre: la de las utopías. Paso a paso, vamos avanzando… somos nosotros… y nos encontramos con ellos… con sus realidades… A la primera que cruzamos es a Juana, una mujer valiente. Nos pide que la acompañemos a la comisaría… Y nos cuenta: su marido la noche anterior volvió a golpearla. En su rostro podemos ver las marcas… También golpeó a sus hijitos: a Pedro de 8 años, a Ezequiel de 6 y a Nico de 2… Y ella se fue con los chicos a lo de una vecina… tratando de escapar del abuso, de la violencia… Le sacó el televisor y el carro para cartonear, para que él no los venda… como ha ido vendiendo todo (todo que para otros puede ser la nada) hasta la bici de Pedro, quien por eso tanto y tan fuerte lloró. El cumpa Bocha, abogado, va con Juana a la Comisaría, para que se sienta acompañada, para darle fuerza, aliento, valor, algún consejo… no es tanto lo que podemos ofrecerle… o quizás sí… Y es mucho lo que aprendemos de ella… de su realidad… Más tarde, otra vecina, Eugenia, que vivió situaciones parecidas a las de Juana, también le da su apoyo y le da zapatilla y ropa de sus hijos, Damián y Lila, porque Juana se llevó a los suyos con lo puesto, con los piyamas. Seguimos caminando… en el playón, al lado de la cancha de fútbol, vemos un grupo de personas clavando palos y trabajando la tierra… nos acercamos… son en su mayoría mujeres… y nos cuentan que son 20 familias que ocuparon ese espacio de tierra desde el lunes pasado… que allí empezaron a armar sus casas con algunas chapas, algunas maderas… hasta que apareció una patota de cien hombres dirigidos por el delegado, Plaza, que arremetieron contra ellas, mujeres, con sus niños… les quemaron los colchones, las golpearon, les tiraron agua caliente, vidrios… muchas están internadas… Acudieron a la policía para que las proteja pero el comisario, en complicidad con el delegado, se lavó las manos… el Instituto de la Vivienda también les dio la espalda… Es mucha la indignación, la bronca, están decididas a seguir luchando; a pesar de los golpes, de las amenazas, están de pie… y para la tarde ya van a haber levantado un cerco de maderas y chapones y comenzado a armar algunas de sus casas nuevamente… Nos dieron un teléfono, les damos los nuestros, les damos nuestro apoyo y prometemos contactarlas con abogados que se dedican al derecho a la vivienda… Y seguimos… Ahora no llueve, pero llovió mucho. En esta parte de la ciudad pareciera que llueve siempre más fuerte… y la lluvia deja sus consecuencias… el barro… está todo completamente inundado… son charcos gigantes del agua de la lluvia… y más barro… Llegamos al terrenito, a Casa Abierta. Darío ha convocado a los vecinos para las 14 hs… es por el tema de los teléfonos… Con su entereza, su constancia y su convicción, Darío nos hace ver que vale la pena luchar, organizarse, darle rienda suelta a los sueños y los proyectos… Son un grupo de vecinos que quieren tener teléfono. Son sólo algunos que están dispuestos a pagarlo. Hasta ahora nadie tiene teléfono, las líneas no entran al barrio. Aunque a 20 metros la Empresa Hormigonera sí tiene. El planteo de Darío es que la empresa telefónica sólo tiene que alargar un poquito el cableado, que no hay motivo para que se les niegue, para que se los discrimine… Y lo logra. Ha obtenido una respuesta favorable y ahora está anotando los datos de sus vecinos para hacer todos los pedidos… Darío, el herrero, que vive en el fondo con sus 8 perros, que sueña con ser abogado pero la UBA le rechazó su inscripción… debería ir a Perú a buscar sus certificado de estudios… El nos enseñó a hacer los ladrillos y está cada sábado, siempre dispuesto a ofrecer sus manos, sus pies, sus palabras, sus ideas… Es la hora del apoyo escolar… algunos cumpas vamos a lo de Silvio, un vecino que nos presta su terreno para hacer el apoyo… Vienen los chicos… Hoy no son tantos por el clima… a muchos no los dejan venir para que no se les ensucie la ropa con el barro… Una señora trae a una nena por primera vez. Se llama Violeta y está en primer grado… La madre quiere hablar conmigo… me pide que le preste especial cuidado y que no la deje ir con nadie que no sea ella… la nena fue violada… por su tío… Tan pequeña, tan frágil, tan dulce, tan llena de colores y de vida… también esconde dolor y violencia… A pesar del frío los chicos están entusiasmados, hacen las tareas, recortan palabras en revistas, dibujan, escriben, leen, se ayudan, comparten, aprenden… Caen algunas gotas… estamos cubiertos bajo la copa del árbol y hay un par de paraguas… Un nene de 5 años me pide una hoja para dibujar. Se la doy… veo que está temblando… tiene las manos congeladas y el buzo que tiene puesto está húmedo… me cuenta que entró agua en sus casa y tienen toda la ropa mojada… Le doy un sweater y lo tapo con mi campera… Por suerte, la leche está lista y bien caliente… Se toma tres vasos… y sigue dibujando… Se largó a llover con todo… rápidamente nos despedimos de los chicos… y levantamos las cosas… Nos reunimos con los demás compañeros que estuvieron en lo de Pepe, un vecino de 77 años que está solo, sin familia, casi no ve, tiene cataratas… Su casita de 2 por 2 tenía piso de tierra que era un pozo, cada vez que llovía se hacía una pileta, no tenía paredes, sólo un par de tablas, lo hemos llevado al hospital Sta. Lucía para que se pueda operar… se ha hecho los estudios pero para operarse necesita condiciones higiénicas porque si no en el pozo operatorio podría perder el ojo. Los cumpas le arreglaron un poco la casa, rellenaron el piso, levantaron paredes… Su ancianidad, su soledad, su hambre, su frío, no nos es indiferente… Y antes de irnos charlamos con Clara sobre el proyecto que ella y 7 adolescentes más del barrio armaron para presentar en la Dirección de Juventud del Gobierno que financia microemprendimientos de jóvenes… Una organización barrial debe apadrinarlos…Ellos son cumpitas de la Agrupación y quieren armar su proyecto desde la Dignidad Rebelde… y los apoyamos. Apoyamos sus ganas de hacer, de buscar, se seguir, de no bajar los brazos, los acompañamos…. Y seguimos caminando…

Susana

(*) Se aclara que los nombres han sido cambiados para preservar la identidad de las personas

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